Descripción
Hay escenas que parecen sencillas hasta que uno se detiene a mirarlas. Una mujer, una fuente, unos cubos y una luz que convierte lo cotidiano en pintura.
En Vieja en la fuente me interesó precisamente esa sencillez: la presencia de la figura, el peso de los objetos y, sobre todo, la relación entre la luz y las masas de color. El rostro, el delantal y los cubos adquieren protagonismo dentro de una escena humilde y silenciosa.
Es una pintura en la que he buscado que la pincelada conserve su vida y que la imagen mantenga algo de esa sensación inmediata que aparece cuando una escena cotidiana nos conmueve.
Óleo sobre lienzo · 60 × 90 cm
Una obra pensada para ser contemplada de cerca y también desde la distancia, dejando que sean la luz, el color y la pincelada los que terminen de construir la escena.






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